miércoles, 24 de marzo de 2010

Cementerio de Sevilla







Hay cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro



Como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel del alma.



Hay cadáveres,
hay pies de pegajosa losa fría,
hay la muerte en los huesos,



como un sonido puro,
como un ladrido de perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.



Yo veo, solo, a veces,
ataúdes a vela
zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como ángeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataúdes subiendo el río vertical de los muertos,



el río morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.



A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.



Sin embargo sus pasos suenan
y su vestido suena, callado como un árbol.



Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo,
pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra,



porque la cara de la muerte es verde,
y la mirada de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.



Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos;
la muerte está en la escoba,
en la lengua de la muerte buscando muertos,
es la aguja de la muerte buscando hilo.



La muerte está en los catres:
en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante.



(Sólo la Muerte - Pablo Neruda)



3 comentarios:

Lola Montiel dijo...

Me ha encantado el reportaje del cementerio. Es increible lo que el ser humano invierte en la muerte.

Lau_R dijo...

Pues sí, y comparar la zona "bonita" de la gente con dinero y la de los nichos abandonados y descuidados, los huecos en la pared en los que han metido a algún pobre desgraciado y lo han sacado para embutir al siguiente fiambre.

Espero no acabar nunca metida en un agujero, por mí que no se molesten. Tanto dinero y tanta estatua y al final sólo es un hoyo igual de frío y oscuro que el otro.

Bendik art dijo...

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